BIOGRAFÍA
DOMINGO MOLINA SANCHEZ: MURALISTA, ESCULTOR, CARTELISTAE ILUSTRADOR
Tal y como ha quedado reflejado a lo largo de todo este trabajo, Domingo Molina es por definición pintor, pero en una carrera tan dilatada y estando vinculado a una Escuela de Artes y Oficios desde su infancia, resulta lógico que puntual o devocionalmente terminase abocado, en algún momento de su vida, hacia las artes aplicadas en algunos casos, y en general hacia el mundo de las Bellas Artes de forma inevitable, y eso es justo lo que trataremos a partir de ahora, completando ese perfil que marca definitivamente su carrera como artista.
MURALISTA
En esencia puede afirmarse con rotundidad que sólo tiene dos murales, pero por los formatos, el tratamiento pictórico y los lugares de ubicación podríamos mencionar otros dos, más las obras fallidas que nunca llegaron a realizarse pero de las que se conservan los bocetos.
Los conservados son de la década de los 70, estando ubicados en la Caja de Ahorros de Córdoba en Úbeda (1974) y en la escuela de Artes y Oficios ubetense. El primero de ellos se colocó en las oficinas que la sucursal tenía en c/ Gradas y su soporte fue la tela. Desde el punto de vista icnográfico es un canto al mundo bursátil y tecnológico que hace avanzar a la sociedad hacia la prosperidad y la cultura, presentando tres alegorías: en el centro la tecnología, a la izquierda la agricultura y a la derecha el arte. Cuando se convirtió la entidad en Cajasur se trasladaron las oficinas a la c/ Nueva, y fue entonces cuando se mermó el mural porque se prescindió de uno de los fragmentos por falta de espacio. Afortunadamente la esencia del mural perdura porque lo que se eliminó fue un fondo neutro que quedaba en uno de los paneles. Al parecer, y teniendo en cuenta que ya estaba previsto el cambio de oficinas fue lo que motivó que no se hiciese directamente sobre el muro, si no en tela, tal y como hemos dicho. Por lo que respecta al segundo (el de la escuela de Artes y Oficios de Úbeda) es también de la década de los 70 y esta dedicado a los talleres del centro. El mural se realizó sobre el paramento y tiene unas dimensiones de 3,16 metros por 6,29 metros. En este caso prefirió el acrílico sobre el muro enfoscado.
Los otros dos que aún perduran y que por el formato, ubicación y uso podemos considerar como murales son: el que realizó D. Domingo para un comercio de Úbeda llamado “El Métrico”, ya que se trata de unos almacenes de tejidos que se encuentran en la c/ Trinidad, está fechado en 1950 el soporte es óleo sobre lienzo y el formato es de 1,50 metros por 1,82 metros. Iconográficamente lo podemos considerar como una “marroquinería” ya que representa un zoco árabe. Mientras que el segundo es uno muy reciente (del año 2002) y que lleva por titulo “Corpus Christi”. Lo pintó para la Cofradía del Santísimo Sacramento de Úbeda y se suele utilizar como toldo para cubrir la calle en la procesión del día del “Señor”.

“Mural” Cajasur Úbeda, Acrílico sobre tela 267 x 355 cm. 1974
Tiene un formato gigantesco y está pintado en cuatro fases. Iconográficamente presenta una Custodia que contiene el Cuerpo de Cristo colocada sobre una interpretación del escudo de Úbeda.
Los otros dos que aún perduran y que por el formato, ubicación y uso podemos considerar como murales son: el que realizó D. Domingo para un comercio de Úbeda llamado “El Métrico”, ya que se trata de unos almacenes de tejidos que se encuentran en la c/ Trinidad, está fechado en 1950 el soporte es óleo sobre lienzo y el formato es de 1,50 metros por 1,82 metros. Iconográficamente lo podemos considerar como una “marroquinería” ya que representa un zoco árabe. Mientras que el segundo es uno muy reciente (del año 2002) y que lleva por titulo “Corpus Christi”. Lo pintó para la Cofradía del Santísimo Sacramento de Úbeda y se suele utilizar como toldo para cubrir la calle en la procesión del día del “Señor”. Tiene un formato gigantesco y está pintado en cuatro fases. Iconográficamente presenta una Custodia que contiene el Cuerpo de Cristo colocada sobre una interpretación del escudo de Úbeda.
Pero el proyecto más ambicioso como muralista de Molina Sánchez nunca llegó a realizarse: se trataba de la decoración mural de la pared frontal y de los tres paños de acceso de la escalera del ayuntamiento de Úbeda. Pero la historia de este “desencuentro” arranca en la década de los 50 y aproximadamente hacia 1956. Y esto es así por que lo primero que se le encargó fue el mural de la pared frontal de la escalera. El comitente fue el ya nombrado D. Lorenzo Lechuga que fue alcalde de Úbeda desde julio de 1953 hasta el 20 de mayo de 1956, fecha en que toma posesión D. Miguel Sánchez Díaz. Hay que apostillar, sin embargo, que desde 1952 fue alcalde accidental o en funciones en varias ocasiones, por enfermedad e intervenciones quirúrgicas de D. Pedro Sola. La cuestión es que para dar estabilidad al cargo D. Pedro Sola dimitió, lo que facilitó el nombramiento de D. Lorenzo Lechuga como alcalde de la ciudad. Hemos contado todo esto porque no se sabe a ciencia cierta cuándo se efectuó el encargo y cuándo comenzaron los primeros trabajos preparatorios, sin embargo hay una pista que nos puede ayudar a concretar la fecha, y es que en septiembre-octubre de 1955 se termina de arreglar la escalera del ayuntamiento (dentro de las actuaciones de rehabilitación del edificio, y por lo tanto el encargo debió hacerlo D. Lorenzo en esa fecha (1955), pero no llegó a ejecutarse porque dejó la alcaldía y su sucesor no estimó conveniente su ejecución. En cualquier caso Lechuga le dio absoluta libertad al artista para elegir el tema y D. Domingo escogió la famosa “Batalla de Gibraltar” (un tema local de la historia ubetense con los famosos doce leones) y cuyos trabajos y bocetos conserva el pintor en su colección privada, estos trabajos podemos situarlos en 1956 ya que no están firmados.

“Artes y oficios” Escuela de Arte “Casa de las Torres” Úbeda, Acrílico sobre muro 3160 x 6290 cm. 1971
La segunda parte de esta historia desafortunada podemos fecharla en la década de los 70 en este caso y sin que mediase encargo alguno Molina Sánchez efectuó una serie de dibujos, bocetos y ensayos preliminares (que se conservan) para la decoración mural de los tres paños de los tramos de la escalera del ayuntamiento. Estos trabajos D. Domingo se los ofreció a varios alcaldes pero nunca se llegó a concretar nada. La iconografía elegida por el pintor fue: episodios de la historia de Úbeda, de la vida de San Juan de la Cruz, la efigie de San Miguel Arcángel, la de la Virgen de Guadalupe (patrona de Úbeda) y el escudo de la ciudad[40].
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SUS TRABAJOS ESCULTÓRICOS
En esta parcela de las Bellas Artes tuvo mayor fortuna porque los comitentes tuvieron a bien encargarlas, se realizaron y aún siguen “in situ” en los lugares primitivos de ubicación. Estamos hablando de dos monumentos que se encargaron en 1971 y 1974 respectivamente, y los dos tienen una impronta política más que evidente que se relacionan, por las fechas, de forma palmaria con el régimen anterior. El primero es un monumento a los “Caídos” que se encuentra en el Patio de Armas de la Academia de Guardias, de la Guardia Civil ubetense, y fue un encargo que le hizo la Agrupación de Cofradías de Úbeda. El contrato se firmó el 8 de junio de 1971. El segundo es una escultura-homenaje que se le hizo a Antonio Gutiérrez “El Viejo”, que era el responsable de la sección de Acción Católica de Úbeda, y que se encuentra ubicado en la playa de la “Barrosa” de Cádiz (Chiclana de la Frontera) se inauguró el 8 de agosto de 1974.

“Monumento a Antonio Gutiérrez” Acero. 1974
SU TAREA COMO PUBLICISTA E ILUSTRADOR
Da la impresión que D. Domingo Molina Sánchez se siente especialmente cómodo en este tipo de trabajos ya que desde los años 40 ha estado vinculado con el mundo del cartel y de la ilustración, y como siempre al servicio de su ciudad natal.
Resulta obvio que su estrechísima relación con la escuela de Artes y Oficios lo pusiese en contacto con el mundo de las artes aplicadas y del diseño; pero por otra parte no olvidemos que sus orígenes mas remotos como artista parten precisamente de aquellas copias que gustaba hacer de las caricaturas e ilustraciones del periódico ABC, resulta, por lo tanto, casi premonitorio que acabase dedicándose (en otra faceta más de su vida artística) al mundo de las Artes Graficas.
Como cartelista ha trabajado siempre para la Semana Santa o para la Feria de Úbeda, y el primero es del año 1945. De esos primeros carteles a penas si se conserva alguno. Los que existen son propiedad del autor, pero el grueso de ellos lo posee la Cofradía de la Expiración de Úbeda, y otros se vendieron a particulares. Estas primeras piezas estaban realizadas a tintas planas, pero cuando las reproducciones en huecograbado fueron mejorando fue cuando los hizo al óleo.
Desde un punto de vista numérico los más significativos son los que realizó para la ya citada Cofradía de la Expiración (institución que se fundó en 1604 y que se reorganizó después de la guerra). Fue un cuñado suyo quien acabó vinculándolo a la Cofradía, nombrándolo socio honorario; pero, sin embargo, su hijo Manuel Ramón fue nombrado en 1993 administrador, con lo cual D. Domingo puede decirse que nunca se ha desvinculado de la misma y desde 1995 hasta 1999 ha realizado todos los carteles de los cultos de Cuaresma de esa Cofradía, independientemente de los que ejecutó para la Semana Santa de Úbeda.
Es evidente que desde los años 40 hasta los finales del siglo XX el mundo del cartel ha evolucionado de tal forma que posee un lenguaje y técnicas propias, y así desde 1964 la fotografía sustituyó de forma paulatina a los fetiches tradicionales, pero aun así hay que advertir que Molina Sánchez ya dominaba el lenguaje específico del cartel porque nunca ningún tipógrafo tuvo que hacerle los bloques de texto o la elección del tipo de letra idóneo para los rótulos del mismo.
Específicamente dentro de este campo podemos destacar uno de forma especial, y que sí fue un encargo: se trata del cartel que conmemoraba el IV Centenario de la Fundación de la Cofradía de la Expiración. Se pintó en 2003 y vio la luz en 2004, siendo el comitente D. Juan Carlos Méndez Dueñas, el hermano mayor de la Cofradía.
Por lo que respecta a los carteles de la feria hay que señalar tres especialmente, aunque uno de ellos no llego a verse nunca expuesto ni editado. Los dos que vieron la luz son de 1983 y del año 2003. El de 1983 fue encargado por el Ayuntamiento de Úbeda a través de su concejal de festejos D. José López Salido y tiene la particularidad de que fue el primer cartel con el que se anunció la feria de Úbeda. A partir de aquí el ayuntamiento solía convocar un concurso para los festejos de San Miguel, sin embargo el año 2003 era lo suficientemente significativo para que el concurso se suspendiese y se hiciese a través de un encargo, y de esa forma garantizar la calidad extrema del mismo. Fue entonces cuando el ayuntamiento pensó en D. Domingo Molina, de esta manera el concejal de festejos D. Antonio José Jimena realizó el encargo.
Lo cierto es que el motivo lo merecía ya que ese año coincidía con la declaración de Patrimonio de la Humanidad para la ciudad de Úbeda.
El otro que hemos querido destacar (que es propiedad del autor) y que Molina Sánchez presentó a concurso era también para la feria, pero servía, al mismo tiempo, como homenaje y celebración del 125 aniversario de la toma de la alternativa del famosísimo torero Rafael Molina “Lagartijo”, que tuvo lugar en la plaza de toros de Úbeda. Desafortunadamente el concurso no lo ganó pero (ya dijimos que se conserva) es por eso por lo que podemos añadir que estaba realizado al óleo para ser pasado a litografía y de aquí a su posterior reproducción.
Pero no acaba aquí la relación de D. Domingo con el mundo de la ornamentación y de la ilustración ya que durante muchísimos años, y por encargo de la cofradía de la Expiración, realizó toda una serie de pergaminos con títulos y honores a personajes relevantes de la ciudad. Habría que añadir que como comitentes de estas piezas ornamentales no siempre estaba detrás la cofradía, también otra serie de instituciones de la ciudad, y eran siempre regalos que se ofrecían a médicos, industriales, colaboradores de la revista “Vbeda”, etc. Solo nos cabe añadir que estos pergaminos de reconocimientos los realizaba usando técnicas mixtas.

“Cartel tricromía – II” Acrílico sobre Cartón. 1983. Colección Ayuntamiento de Úbeda
El otro que hemos querido destacar (que es propiedad del autor) y que Molina Sánchez presentó a concurso era también para la feria, pero servía, al mismo tiempo, como homenaje y celebración del 125 aniversario de la toma de la alternativa del famosísimo torero Rafael Molina “Lagartijo”, que tuvo lugar en la plaza de toros de Úbeda. Desafortunadamente el concurso no lo ganó pero (ya dijimos que se conserva) es por eso por lo que podemos añadir que estaba realizado al óleo para ser pasado a litografía y de aquí a su posterior reproducción.
Pero no acaba aquí la relación de D. Domingo con el mundo de la ornamentación y de la ilustración ya que durante muchísimos años, y por encargo de la cofradía de la Expiración, realizó toda una serie de pergaminos con títulos y honores a personajes relevantes de la ciudad. Habría que añadir que como comitentes de estas piezas ornamentales no siempre estaba detrás la cofradía, también otra serie de instituciones de la ciudad, y eran siempre regalos que se ofrecían a médicos, industriales, colaboradores de la revista “Vbeda”, etc. Solo nos cabe añadir que estos pergaminos de reconocimientos los realizaba usando técnicas mixtas.
En cualquier caso su labor mas intensa como ilustrador estuvo siempre vinculada a la revista “Vbeda” que dirigía D. Juan Pasquau (una publicación efímera puesto que solo se edito de 1950 a 1968). A pesar de ello, 18 años colaborando con la revista permitió a Molina Sánchez desarrollar una más que interesante tarea como ilustrador, a lo que habría que añadir que nunca colaboró con ninguna otra publicación (ya fuese periódico o revista).
Habría que puntualizar, sin embargo, una cuestión cronológica, ya que la última ilustración suya publicada en “Vbeda” vio la luz el 20 de julio de 1967. En el numero de 1968 (que fue la última que salió publicada, ya que la revista dejo de editarse) ya no aparece ningún dibujo o ilustración de Domingo Molina. En cualquier caso los números publicados están repletos de ornamentaciones, ilustraciones y caricaturas: otro vínculo intimista y profundo de Molina Sánchez hacia la ciudad de Úbeda, ya que no hubo personaje relevante, pintoresco o popular que no pasase por el tamiz pictórico de los ojos de este ilustrísimo hijo de la ciudad ubetense.

“Caricatura de Manuel Fuentes Garayalde” Revista “Vbeda” Números 31 (julio de 1952) y 79 (julio de 1956)