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BIOGRAFÍA

INTRODUCCIÓN

Realmente este trabajo es sólo una aproximación a la vida y obra del pintor ubetense D. Domingo Molina Sánchez. Lo cierto es que posee un currículum tan extenso que debería abordarse en una obra más compleja y más ambiciosa. Son tantas las facetas de su biografía, de su producción pictórica, de su labor docente, académica y gestora, así como su participación en el campo del cartelismo y de la ilustración, que obligatoriamente se impone un estudio más profundo, pormenorizado, académico y científico de toda su obra. Y aunque ese momento aún no ha llegado, afortunadamente, se le ofrece este homenaje, en vida, que acabará poniendo de relieve, con la exposición de su trabajo reciente, la relevancia de este pintor que no solo honra a su oficio, a su ciudad, y al patrimonio cultural de la provincia de Jaén, si no que es un personaje vivo, que retrata prácticamente a la cultura española de la segunda mitad del S.XX.

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DOMINGO MOLINA SÁNCHEZ: UNA BIOGRAFÍA INCONCLUSA.

 

Domingo Molina Sánchez nació en Úbeda el 14 de abril de 1922, ciudad que prácticamente no abandonó nunca, a la que ama profundamente y en la que, en la actualidad, sigue viviendo y pintando. Podría decirse que son sus dos grandes pasiones, junto con su familia y su mujer Paquita.

Su padre era el menor de siete hermanos: seis varones y una hembra, y todos dedicados a la agricultura. Es decir, no existía precedente alguno que hiciese sospechar que Domingo acabaría dedicándose al arte. De hecho, su padre fue el único que abandonó las tareas del campo para trabajar como contable en una oficina, por lo que tampoco hubo conexión alguna con el mundo artístico.

Aún así, y según confesión propia, desde muy pequeño ya sintió cierta inclinación por una tímida intuición hacía el arte. Fue de esta forma como llegó a realizar con sólo seis años una primera lámina de reproducción, a nivel de dibujo técnico, del Salvador de Úbeda, y un poco más tarde una serie de copias de caricaturas que estaban sacadas originalmente del periódico ABC.

Decía el propio Domingo que no tenía ninguna conciencia de que el arte le interesara. Era un alumno brillante. Durante sus años de bachillerato, que realizó en el Instituto de Baeza, asegura que de la misma manera que destacaba en dibujo lo hacía de igual forma en el resto de las asignaturas.

Fue precisamente cuando comenzó la Guerra Civil Española, teniendo 14 años, cuando ingresó en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Úbeda. Y es aquí, obviamente, cuando comienza, de una forma tímida, evidentemente, su formación académica como dibujante y pintor. Lo cierto es que esta institución acabará marcando su vida porque, a pesar de todos los avatares históricos y personales, no se desvinculó de ella hasta que se jubiló de forma forzosa en 1987, contando 65 años de edad[1].

En una primera instancia, de 1936 hasta 1939 se dedicó única y exclusivamente a estudiar dibujo artístico. Verdaderamente esto es lo que dicen las crónicas y su propio biógrafo, pero, al parecer esto no fue así, ya que D. Domingo asegura que su primer maestro fue D. Cristóbal Ruiz, y este excelente pintor, que como dice Miguel Viribay sigue siendo poco reconocido y menos estudiado,[2] ejerció su docencia en Úbeda desde la propia creación de la Escuela en 1927 hasta 1932, fecha en la que se trasladó a Madrid para incorporarse a la Cátedra de Paisaje, de la Escuela de Bellas Artes de S. Fernando, como profesor interino a propuesta de D. Daniel Vázquez Díaz.

Cuenta Molina Sánchez que aún se conservan dibujos de D. Cristóbal en la escuela ubetense, y especialmente uno de un compañero de clase que realizó sobre papel con una técnica mixta de carboncillo y acuarela. Este señor aún vive y es incluso más joven que D. Domingo, lo que significa que obligatoriamente D. Domingo Molina Sánchez ingresó en el centro en 1932 o incluso antes, para de esa forma poder haber coincidido con su profesor D. Cristóbal Ruiz. Tendría, por lo tanto, entonces unos 10 años de edad. No pudo ser de otra manera puesto que al iniciarse la guerra, no sólo no se encontraba en Úbeda, sino que tuvo que exiliarse, como otros tantos intelectuales, primero a Puerto Rico y más tarde a México[3].

Independientemente de esto, y en su largo recorrido como alumno, advierte D.Domingo que no sintió nunca una influencia profunda de ninguno de los profesores que tuvo en estas primeras décadas, en aquellos tumultuosos años de la guerra, pero tampoco lo hace cuando completó su formación académica a lo largo de su carrera, y menos aún, puesto que definitivamente la edad ya se lo impedía (al haber forjado una personalidad pictórica ya muy acusada) ,cuando obtuvo en 1966 el título de profesor de Dibujo en la Escuela Superior de Bellas Artes “Santa Isabel de Hungría“, de Sevilla. También es cierto que este título lo obtuvo como alumno libre, durante los años 65 y 66, acudiendo sólo a los exámenes, lo que le impidió un contacto más estrecho tanto con el resto del alumnado como del profesorado.

“Derribo de Sevilla” Óleo sobre lienzo 45 x 55 cm. 1966

Por lo tanto, podría afirmarse que ha sido y es un artista autodidacta al que conscientemente ningún profesional del gremio, ni de los grandes maestros, le deslumbró lo suficiente como para seguirle los pasos y convertirse en discípulo suyo.

Volviendo a los penosos años de la contienda civil hay que decir que era entonces Director de la Escuela D. Julián Ortiz Ramírez, profesor de modelado y madrileño de nacimiento. Lo recuerda especialmente porque fue quien recuperó buena parte del patrimonio artístico de Úbeda durante la guerra, pero al ser de izquierdas se vió obligado a dejar su cargo y marchar de nuevo a Madrid para dedicarse a la docencia, otro caso más de profesores depurados como producto de la ruptura que suponía la guerra civil[5]

Una vez acabada la contienda, la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Úbeda se reorganiza. Estaba entonces vigente el plan de estudios de 1910, el primero que en rigor tuvieron las escuelas, aunque existieron planes anteriores.

Para el caso de Jaén, el primer centro de este tipo que tuvo la provincia se situó en la capital, y ya se la cita por primera vez en 1887, aunque ya existía un reglamento para estos centros, a nivel nacional, desde noviembre de 1886, estando abierta ya una Escuela Central de Artes y Oficios en Madrid, que dependía de la administración central, y en concreto del Ministerio de Fomento, a través de la Dirección General de Instrucción Pública.

Estos centros, junto con las Escuelas Provinciales de Bellas Artes, y otros, entraban dentro de lo que se llamaban: las Escuelas Especiales, cuya reorganización fue llevada a cabo por el Estado a partir de 1871, estableciéndose las nuevas reglas de su organización[6].

Para el caso de la Escuela de Úbeda todo se estructuró a partir de la Real Orden del 28 de septiembre de 1927, iniciándose las clases el 11 de diciembre de ese mismo año en el edificio renacentista de la Plaza de S. Pablo, en el que tuvieron emplazamiento las antiguas Casas Consistoriales. Y ya, a partir de aquí, en 1931 se generalizaron este tipo de centros por toda España, creándose una Inspección General para las mismas que debían dar cuentas al Departamento de Instrucción Pública[7].

La cuestión, como sabemos, es que nada más comenzar la postguerra se reestructura por completo el centro por motivos más que evidentes que no son necesarios explicar. Es entonces nombrado Director de la misma D. Bartolomé Moreno Sotés, perito industrial y profesor de Dibujo Lineal. Se trató, como era lógico, de una designación política y a él se le encomendó que la pusiese de nuevo en marcha. Fue precisamente D. Bartolomé quien le ofreció, al entonces jovencísimo Domingo Molina que se hiciese cargo de la plaza de Profesor de Dibujo Artístico. Tenía entonces 18 años. Y en esas condiciones estuvo desde 1939 hasta 1961. A esto tendríamos que añadir que desde 1950 hasta 1967 alternó su tarea docente colaborando con sus dibujos, ilustraciones y caricaturas en la revista “Vbeda” qué siempre dirigió Juan Pasquau, que a la sazón era profesor de Historia del Arte del centro[8]. Mientras tanto su situación como docente ya había cambiado sustancialmente desde que en 1961, en Madrid, obtuviese por oposición libre la plaza de Entrada de Dibujo Artístico en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Úbeda[9].

Dejaremos, no obstante, el estudio y análisis de su labor como ilustrador y cartelista para un capitulo especial dentro de este resumen de su obra.

En cualquier caso, y teniendo en cuenta que ha sido pintor toda su vida, es fácilmente comprensible que desde sus inicios en 1936 hasta 1967 ya poseía una vastísima y completísima obra. De hecho, en la actualidad, ya se tienen catalogadas cerca de 600 piezas, sin contar los dibujos, apuntes, bocetos e ilustraciones.

“Nueva Crucifixión” (Rectorado de la Universidad de Granada (Hospital Real)) Óleo sobre lienzo 89 x 116 cm.

Es en todo este periodo cuando se deja seducir por todo tipo de estilos y movimientos de vanguardias, pero nunca dejándose fascinar particularmente por ninguno. Aunque es evidente que, aunque sólo fuera de manera inconsciente, la impronta del surrealismo y de la pintura metafísica se proyecta inevitablemente por toda su obra. Y eso es así incluso hoy en día. Esos guiños constantes al mundo de lo onírico se reconoce muy pronto no solo en su pintura, si no también en las viñetas e ilustraciones para “Vbeda”, aunque, según confesión propia, no fue precisamente Dalí su referencia. A mi entender habría que buscarla más en Magritte y en Giorgio de Chirico, en una especie de comunión entre ellos, aunque D. Domingo no se reafirme en esta cuestión estilística. Sólo admite la sugerencia de su empatía con los surrealistas, en mezcolanza con el realismo mágico y una figuración abstracta. Y es que, si hay algo que lo defina es lo bien que se desenvuelve dentro del eclecticismo artístico.

En cualquier caso, debemos tener en cuenta que aún estamos en 1961 y todavía le restan 26 años de producción en activo como pintor y docente, y justo en 1987 hemos de añadir otros 20 años más sacando a la luz obras desde su taller, con una lucidez pasmosa, y un amor, dedicación, y casi obsesión por la pintura. El oficio, al que en definitiva, ha dedicado su vida.

Pero retomemos su sosegada, paciente, pero constante trayectoria en sus diferentes facetas biográficas. Y de este modo nos situamos ya en 1966. En sólo dos años y medio (1964-1966) y como alumno libre obtiene el título de Profesor de Dibujo en la Escuela Superior de Bellas Artes “Sta. Isabel de Hungría “, de Sevilla. Es decir, adquiere el equivalente a lo hoy llamaríamos licenciado en Bellas Artes[10], normalizando, visto desde nuestros días, su situación académica al adquirir un nivel superior, y el reconocimiento explícito de sus coetáneos compañeros en el mundo pictórico. Hay que tener en cuenta que miembro de aquel tribunal fue, entre otros, D. Daniel Vázquez Díaz. Su condición de alumno libre no le permitió llegar a profundizar y empatizar con los compañeros de la Escuela Superior Hispalense, por lo que continuó su trayectoria reafirmada desde hacía ya cuarenta años; pero recuerda el haber conocido personalmente a pintores de la categoría de Pérez Aguilera o de Francisco Maireles, sin que se diese ningún tipo de contaminación artística entre ellos[11].

Trabajador incansable y teniendo ya más que un reconocido prestigio en su Úbeda natal, alternó la docencia en la Escuela de Artes Aplicadas ubetense con el trabajo como profesor de dibujo en el Colegio Salesiano “Sto. Domingo Savio“, también de Úbeda, y lo hizo por espacio de 12 años, desde 1970 a 1982[12], coincidiendo buena parte de esta labor con su tarea gestora y administrativa en su centro de referencia; puesto que desde 1977 a 1987 (qué es cuando se jubila forzosamente a los 65 años de edad) llevó a cabo las tareas como Director de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Úbeda[13].

“Desnudo de mujer sentada” (ejercicio de oposiciones) Dibujo al carboncillo 100 x 70 cm. 1973

Pero antes de profundizar en este asunto, al qué dedicaremos especial atención, se observa que la década de los 70 del S. XX fue especialmente fructífera para él, porque ya en su imparable trayectoria artística y docente obtiene sus primeros reconocimientos públicos de relevancia. Y así en 1973 es nombrado Profesor de Termino de Dibujo Artístico de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Palencia, por oposición libre, que para los no iniciados era como obtener la condición de Catedrático. Año (1973) que coincide con el nombramiento como jurado del premio “Alonso Cano” de la Universidad de Granada[14].

Es preciso aclarar que en Palencia no ejerció nunca: ya casado y con descendencia, sus obligaciones familiares con sus padres, que aún vivían, fue lo que motivó que acabase pidiendo una Comisión de Servicio para marchar a la Escuela de Úbeda (de la que en realidad nunca salió).

Es por esto por lo que afirmábamos desde el principio que su vinculación con su ciudad, y con la Escuela de Artes Aplicadas de la misma, constituyen una constante en su vida, puesto que, al fin y al cabo, nunca se desvinculó de ninguna de las dos; siendo de esa forma que la historia de la ciudad y de ese centro prácticamente durante todo el S. XX han estado relacionadas íntima y estrechísimamente con él.

Es por esto por lo que afirmábamos desde el principio que su vinculación con su ciudad, y con la Escuela de Artes Aplicadas de la misma, constituyen una constante en su vida, puesto que, al fin y al cabo, nunca se desvinculó de ninguna de las dos; siendo de esa forma que la historia de la ciudad y de ese centro prácticamente durante todo el S. XX han estado relacionadas íntima y estrechísimamente con él.

En aquella oposición del año 1973 quien ganó la plaza de Profesor de Término de Dibujo Artístico fue D. Juan Hidalgo, de Córdoba. Y por lo tanto, tal y como acabamos de contar, los dos formaron parte de ese departamento o seminario en Úbeda hasta 1979. Verdaderamente, Juan Hidalgo tenía un enorme interés por marchar y ejercer en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos “Mateo Inurria” de Córdoba, de la que llegó a ser Director en la década de los 90, pero no se volvieron a convocar oposiciones hasta el año 1979, creándose una plaza de Término, de Dibujo Artístico, en la Escuela de la Plaza de la Trinidad. Fue entonces cuando D. Domingo Molina decidió presentarse a las mismas, que por cierto eran restringidas, ganando la oposición, y esto fue lo que permitió permutar con Juan Hidalgo y normalizar su situación como Profesor de Término en la escuela ubetense.

Resulta curioso, y eso delata el panorama artístico y educativo de algunos de nuestros centros (e incluso podríamos afirmar que hasta gracioso y ridículo) que según cuenta D. Domingo Molina solía presentarse a las oposiciones y concursos de las Escuelas o de Bellas Artes, únicamente para poder hacer ejercicios del natural, en movimiento o desnudos, que en Úbeda (en la Escuela, evidentemente o en su propio taller) le era imposible hacerlos entonces[15]. Y ciertamente, de todo esto ha quedado constancia documental, y así desde el año 1959 comienza ese periplo: ese año se presenta al Concurso Nacional de Pintura “Acento” en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid. Al año siguiente vuelve a hacerlo[16] en la Exposición de Bellas Artes de Barcelona con un “Bodegón” y un “Paisaje de Úbeda”. En 1961 participa en la X Exposición colectiva de Otoño de Sevilla. Y así podríamos seguir, prácticamente, durante toda la década de los 60, de la que destacamos especialmente el II Certamen Nacional de Artes Plásticas de Madrid (1963) o la Exposición Nacional de Bellas Artes madrileña de 1964 .

Pero recordemos que decíamos también que los años 70 fueron especialmente significativos y satisfactorios en su vida profesional ya que empiezan a llegarle los primeros reconocimientos importantes. El más emblemático de todos ellos lo recibe precisamente en 1970 al obtener el premio del concurso “Alonso Cano”, de Pintura, de la Universidad de Granada[17]. En concreto el 3 de octubre de 1970, y lo hizo con una obra que llevaba como título “Nueva Crucifixión“, un cuadro que Domingo Molina había pintado en 1962[18] y que en su año de realización ya figuró en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid[19].

“Bodegón” (Fondos del Museo Provincial de Jaén) Óleo sobre lienzo 54 x 65 cm. 1952

A nivel provincial, y desde 1943, venía recogiendo una considerable cosecha de premios: en Jaén, Úbeda, Cazorla, Linares, etc., pero recuerda especialmente D. Domingo el premio granadino, que por otra parte no fue el único, pero sí el más importante: el concurso “Alonso Cano”. Este certamen lo organizaba como hemos dicho la Universidad de Granada y era entonces Rector de la misma D. Federico Mayor Zaragoza, que a través de un acto solemne le hizo entrega del mismo. Formaba parte del jurado el ganador del año anterior, que a la sazón lo fue el pintor García Maldonado quien elogió abiertamente su labor pictórica.[20]

García Maldonado era ya un personaje conocido para Domingo Molina, especialmente en su tarea como muralista, otra faceta más que, más tarde, trataremos de una forma más abierta. Ahora sólo cabría decir que compitió con él en el concurso que se organizó para la decoración de la Iglesia de los Padres de S. Juan de la Cruz, en Úbeda, con el tema de uno de los episodios de la vida de este santo. Lo cierto es que García Maldonado acabó haciendo este mural, hoy bastante deteriorado[21]. También es verdad que se conservan los bocetos que para este trabajo hizo D. Domingo Molina pero carecen de fecha.

Pero volviendo al tema de los premios y reconocimientos, Molina Sánchez formó parte en 1973 como miembro del jurado del premio “Alonso Cano“, puesto que ya sabemos que era preceptivo que el ganador formase parte del tribunal del mismo certamen[22]. Esto tuvo lugar en el IV premio “Alonso Cano” para las Artes Plásticas, que en ese momento estuvo sólo dedicado a la pintura, así estaba regulado en el nº: 9 de la base decimocuarta del certamen. Fue el entonces Vicerrector J. Bosch quien le nombró miembro del jurado de la convocatoria de 1973[23].

El otro premio granadino al que hacíamos alusión, al decir que el premio “Alonso Cano“ no fue el único, ya lo había recibido 11 años antes que éste. Se trataba del primer premio en la I Interprovincial de pintura al aire libre, en Granada, por su cuadro: “En el Estudio. El Retrato de Parra”[24]. De hecho repasando su trayectoria resulta casi lógico que el premio “Alonso Cano” acabase en sus manos, porque probablemente después de Úbeda (y de la provincia de Jaén) ha sido la ciudad con la que mayor vinculación personal y artística ha tenido, aunque también es cierto que nunca ha expuesto individualmente en ella.

En este último sentido (sus exposiciones individuales) podemos decir que sus periodos más intensos, que viéndolos en perspectiva resultan sorprendentemente escasos, han sido las décadas de los 80 y de los 90 del S. XX con 10 exposiciones: cinco en cada una de ellas. La mayoría en Úbeda (cuatro en total) y el resto en la provincia y en la propia ciudad de Jaén, si exceptuamos la de 1987 en la Galería de Arte “Velázquez” de Valladolid, y la de 1991 en la Casa de Úbeda en Madrid. En esta misma cuestión, llama poderosamente la atención que con anterioridad al año 1962 nunca realizó una exposición individual, siendo la primera la de ese año, que inauditamente la realizó en Madrid, en la “Sala Alcón”[25].

En este sentido, por lo tanto, estamos en disposición de afirmar que ha sido un pintor que se ha prodigado poco: que pintaba mucho pero que elegía minuciosamente sus exposiciones. En definitiva, que le interesaba pintar pero no exponer. Y esto se pone de manifiesto también en su escasa proyección nacional e internacional, de la que hablaremos en su momento.

“Boceto mural iglesia Padres Carmelitas” Óleo sobre cartón

Pero volviendo al tema de su vinculación con Granada, con las consiguientes expectativas que levantó al conseguir el premio “Alonso Cano“ en 1970 (junto con otras virtudes artísticas más que evidentes) hay que destacar que su relación profesional con la ciudad del Darro arranca desde fecha tan temprana como la de 1959, cuando D. Domingo sólo contaba con 37 años. Lo cierto es que durante tres años consecutivos Molina Sánchez fue seleccionado por la Fundación Rodríguez-Acosta. Los dos primeros años para el Concurso-Exposición que celebraba esta conocida institución, y el tercer año (1961) para la Exposición Colectiva, que también formaba parte de un Concurso-Exposición sobre “Decoración Mural”. Y aún quedaban dos exposiciones más antes de llegar al codiciado premio: la Exposición del “Grupo Jaén” en el Centro Artístico de Granada, de 1967, y el Concurso-Exposición “Alonso Cano” de la Caja de Ahorros granadina, de 1968[26].

Pero seguimos aún en los años 70, tan definitorios para nuestro pintor (tal y como ya se dijo en su momento) ya que está repleto de premios, participaciones en eventos de importancia, y, por otra parte, alcanza su plenitud en su condición docente y gestora como Director de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Úbeda: el mismo año de 1970 se le selecciona una obra, en la fase regional de Sevilla, para participar en el Concurso Nacional de Arte Contemporáneo, en Madrid, con el óleo “Escultor Grecorromano».

En 1971 obtiene el premio “Hidalgo de Caviedes“, de pintura, en el primer concurso homenaje a Rafael Zabaleta, de Quesada (Jaén). Ese mismo año figura en la Exposición XXX aniversario de la Escuela Superior de Bellas Artes “Sta. Isabel de Hungría”, de Sevilla, con su obra “Víctor para un pintor”. En 1974 participa en la Exposición-Subasta de Pintura “Lucha contra el Cáncer” en la Sala de Arte del Castillo de Jaén. Y al año siguiente es seleccionado en los concursos nacionales de 1975, en la sección de Pintura, con su obra “Dos Figuras”, en Madrid[27]

Pero, como ya sabemos, e independientemente de esta cuestión, su labor pedagógica, funcionarial, administrativa y gestora no la abandonó en ningún momento, en una trayectoria impecable, sugerente y brillante, hasta alcanzar la dirección del centro dónde inició sus estudios: estos son los años de su premio “Alonso Cano“ (1970), de su nombramiento como profesor de Término en la Escuela de Palencia (1973), su nombramiento como jurado del premio de la Universidad de Granada (1973), su toma de posesión como Director de la Escuela de Úbeda (1977), y por último, su nombramiento de profesor de “Dibujo Artístico“ de la Escuela de Artes Aplicadas de Córdoba (1979).

Rafael Recio Mora
Profesor de Historia del Arte de la Escuela de Arte “José Nogué”
[1] Entrevista realizada por el autor de este artículo al pintor Domingo Molina en la Escuela de Arte “José 
[2] Datos ofrecidos por su hijo D. Manuel Ramón Molina, Jefe de Estudios de la Escuela de Arte “José Nogué” de Jaén, que ha recopilado pacientemente el currículo y buena parte de la obra de su padre, catalogándola de forma más que precisa y efectiva.
[3] Viribay, Miguel: “Cristóbal Ruiz y la claridad del sur”. Exposición 75 aniversario de la Escuela de Arte “Casa de las Torres”, Úbeda, febrero, 2003. Sin paginar.
[4] Exposición 75 aniversario de la Escuela de Arte “Casa de las Torres”. Op. Cit. Biografía de Cristóbal Ruiz Pulido. Va sin firmar y sin paginar.
[5] Arnán y Lombarte, Florencio: “El Espíritu de Úbeda”. Exposición 75 aniversario Escuela de Arte “Casa de las Torres”. Op Cit. Sin paginar.
[6] Boletín Oficial de la Provincia de Jaén. Año. 1887, Jueves, 27 de enero, núm.: 12. Real Decreto del 5 de Mayo de 1871. Recio Mora, Rafael: “Escuela de Artes y Oficios de Jaén”. Primer Centenario. Edt. Consejería de Educación y Ciencia. Delegación Provincial de Jaén. Jaén, 1997, págs: 129 y 161
[7] Arnán y Lombarte, Florencio: “El Espíritu de Úbeda”.Clémentson Lope, Miguel Carlos: “Úbeda, Alcor de las Artes”. Exposición 75 aniversario. Escuela de Arte “Casa de las Torres”. Op. Cit. Sin paginar.
[8] Bellón Zurita, Rafael: “En busca del Humanismo perdido”. Exposición 75 aniversario. Escuela de Arte “Casa de las Torres”. Op. Cit. Sin paginar
[9] Datos ofrecidos por el que podríamos considerar su biógrafo. Su hijo, D. Manuel Ramón Molina, profesor de Fotografía de la Escuela de Arte “José Nogué “, de Jaén
[10] Ibídem.
[11] Entrevista realizada por el autor de este artículo al pintor Domingo Molina………Op. Cit.
[12] Datos ofrecidos por su biógrafo D. Manuel Ramón Molina…………….Op. Cit
[13] Ibídem.
[14] Ibídem.
[15] Entrevista realizada por el autor de este articulo al pintor Domingo Molina. Op Cit. Ver también con respecto a la fecha del nombramiento de su toma de posesión en Palencia los datos ofrecidos por su biógrafo, e hijo, D. Manuel Ramón Molina. Op Cit.
[16] Datos ofrecidos por su biógrafo D. Manuel Ramón Molina
[17] Ibídem
[18] Ibídem
[19] Ibídem
[20] Entrevista realizada por el autor de este artículo a D. Domingo Molina……….Op. Cit
[21] Ibídem
[22] Ibídem
[23] Ver los datos ofrecidos por su biógrafo, D. Manuel Ramón Molina
[24] Ibídem
[25] Ibídem
[26] Ibídem
[27] Ibídem